Extractos del texto
Este arte y misterio sólo debe ser revelado en parábolas, a las que hay que considerar y pesar con exactitud, también deben conocerse los libros y ver los escritos de los demás filósofos. Así pues, para alcanzar este arte no se requieren grandes trabajos o esfuerzos, ni muchos gastos, los instrumentos son de poco valor, pues este arte puede aprenderse en doce horas, y llevarlo a la perfección en un periodo de ocho días, siempre que se tenga su propio principio. Y, si bien en las demás artes se requieren estudios de seis o siete años para llegar a la perfección, han habido quienes han empleado treinta o cuarenta años y muchos gastos para no llegar jamás al final de este misterio. Sin embargo, los artistas que conocen el final, intentan esconderlo y guardan en secreto este artificio, que verdaderamente acostumbran a admirar quienes se dedican a los asuntos del mundo y los siguen.
Pero todas estas cosas pertenecen a la misericordia de Dios, y en nuestra obra solamente se requieren el AZOTH y el fuego, que no es otra cosa que lavar, cocer, disolver, pudrir, coagular y fijar; y tales cosas pueden ser hechas tanto por alguien pobre y desgraciado como por un rico, y la necesidad de escribir este artificio se debe al miedo de no conservar su memoria, pues puede enseñarse de viva voz. Verdaderamente es imposible declarar estas cosas con mayor claridad a causa de la injusticia de algunos. Así, digo lo mínimo y os encargo que para hacer estos artificios toméis agua lunaria o agua de plata, que contenga los rayos del sol, y, como dicen los antiguos: esta operación conviene a las mujeres verdaderamente aunque se encuentre en tantos escritos y libros compuestos al respecto, y si un gran número de gentes y notables la buscan mediante grandes gastos y trabajos, es en vano, pues la naturaleza ha levantado una barrera en medio del camino. Estas cosas o parábolas os son propuestas con la Tabla Esmeralda de Hermes, el excelentísimo filósofo, para el mejor y más pleno conocimiento.